Profesionistas sexualmente responsables

 
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04 de julio de 2017

Por el título, podría pensarse que el contenido de esta cápsula es sobre el comportamiento sexual dentro del mundo profesional: no es así, cuando menos no en el sentido práctico, pero sí en cuanto a la teoría o ideología que los diferentes tipos de profesionistas expresan respecto a la sexualidad.

Me refiero a los profesionistas que, por la naturaleza misma de sus profesiones, gozan de credibilidad o, incluso, de autoridad entre la gente. Éstos, considerados en su conjunto, serían, por un lado, los profesionales de la salud tanto física como emocional, esto es, los médicos y psicólogos. Por el otro, los periodistas, abogados, sacerdotes y maestros.

Ya entrando en detalles, todos conocemos las expresiones de los reporteros de policía y comentaristas de noticias cuando hablan de la sexualidad, haciendo las afirmaciones más extravagantes sobre un tema que, evidentemente, desconocen.

Muy cerca están los abogados, cuyas opiniones sobre la sexualidad son también muy discutibles. ¿Y qué decir de los abogados que desempeñan funciones de gobierno, sea en el aparato legislativo, ejecutivo o, especialmente, el judicial, cuyas ideas, que se traducen inmediatamente en acciones, afectan directa y, a veces, permanentemente la vida de otras personas?

Los sacerdotes son tradicionalmente conocidos por escandalizarse de todo lo que tenga que ver con el cuerpo, de la desnudez a la sexualidad, y sus opiniones al respecto siempre tienen la intención de provocar miedo, sentimiento de culpa o vergüenza en quienes acuden a ellos en busca de orientación.

Las opiniones de los maestros respecto a la sexualidad son básicamente las mismas que se expresan la “cultura de masas”: revistas, telenovelas, “TALK SHOWS,” canciones de moda, etc., pero personalmente tratan de no hablar de sexualidad en su clase, porque definitivamente se sienten incómodos con el tema.

En cuanto a médicos y psicólogos, la tendencia en general es formar sus ideas sobre la sexualidad recurriendo, los médicos, a sus especialidades, mientras que los psicólogos lo hacen a su escuela psicológica preferida, sin preocuparse mucho de si los hechos concuerdan o no con las teorías que tan laboriosamente se forjaron.

Para terminar, me pregunto entonces:

  1. ¿No sería conveniente que estos profesionistas recurrieran a fuentes calificadas de información sexual en vez de “sacarse de la manga” una opinión cualquiera?
  2. ¿No sería también conveniente que, los que están en posición de hacerlo, incluyeran en sus programas de formación profesional la materia de SEXOLOGÍA, impartida por personas calificadas?

Esto convertiría entonces a los profesionistas de que he hablado en esta cápsula, en personas realmente muy valiosas para la sociedad, en verdaderos PROFESIONISTAS SEXUALMENTE RESPONSABLES.

 

Autor:  Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.