Por la puerta trasera… de un hombre

 
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17 de junio de 2017

Explorar la sexualidad a su máximo esplendor es una practica que requiere experimentar día a día cosas que quizá no se practican con regularidad.

Citando así, formas de vestirse, juguetes sexuales, entre otras practicas, sin embargo, dentro de la sexualidad del hombre ha quedado o mejor dicho se ha dejado fuera la idea de que pueda estimular ciertas partes de su cuerpo, por ser “moralmente Inadecuado”.
Y es que con tantos tabúes  sociales y como son señalados aquellos que llevan a cabo ciertas actividades sexuales, vistas tanto por hombres como por mujeres como practicas “homosexuales”, el género masculino prefiere mantener en secreto o en definitivo abstenerse de llevar a cabo una jugueteo que incluso podría hacerlos sentir ridículos, avergonzados… o incluso como gays reprimidos; estamos hablando de la penetración anal masculina.

La psicóloga y sexóloga Sandra Lustgarten,  especialista en disfunción eréctil, opina al respecto, que es altamente probable que el hombre lleve a cabo una vida sexual completamente diferente a la que exhibe públicamente. Es decir, una alta cantidad de hombres en la población son capaces de sentir placer en zonas que son erógenas tanto para ellos como para ellas, como lo son los pezones o el ano, pero el 90 % de ellos lo negara a toda costa por temor al prejuicio.

La Dra. cita que la conducta social del hombre en la sociedad dicta ciertos parámetros, que por ningún motivo deben romperse, de lo contrario la imagen masculina o de “macho” seria mal vista.

¿La puerta trasera solo la abren los que han salido de un closet?

Esta afirmación, según los especialistas es… sin lugar a dudas, un completo Tabú social. Los sexólogos afirman que el hombre es capaz de juguetear con su pareja y permitir ser estimulado analmente por ella, sin tener ningún tipo de inclinación homosexual.

La forma correcta de llegar, es a la medida de un dedo partiendo de la abertura anal donde se ubica el punto “P” que tiene una similitud con el punto “G” femenino, la estimulación de esté da como resultado altas dosis de placer.

Otro de los juegos más comunes son el “Beso negro” que implica que la mujer estimule de forma oral el ano del hombre y si el usuario posteriormente lo desea puede permitir que su pareja lo penetre, con un strap-on.

La razón por la que genera particular placer es por qué ambos participantes cambian ligeramente su roll, permitiendo según los expertos experimentar por parte de la fémina el hecho de penetrar y sentirse con poder, mientras que quien recibe en este caso el hombre siente cierta sumisión.

Información recabada de: pijamasurf.com, lanacion.com.ar