Práctica china podría reducir cesáreas por mala posición fetal

 
facebooktwittergoogle_plusmail

embarazo

Estudios realizados en la región de Andalucía (España) demuestran que esta práctica, característica de la medicina tradicional china, puede reducir en un 89,2 % la probabilidad de llevar a cabo una cesárea, comenta Claudia Vargas García, magíster en Medicina Alternativa de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.).Para realizar este procedimiento es necesario considerar algunas prevenciones: se tiene que hacer entre las semanas 33 y 35 del embarazo, porque después el bebé crece más y es más difícil moverlo; es necesario revisar si el cordón umbilical está enrollando al niño; no se puede ejecutar con madres hipertensas y que hayan sido intervenidas previamente con cesárea; tampoco se puede llevar a cabo si hay sufrimiento fetal.

“Existen personas que hacen un curso de medicina tradicional china y creen que ya pueden atender un tema tan delicado. Estos métodos son eficaces y seguros mientras se tengan en cuenta todas las prevenciones y los realicen médicos profesionales y especializados”, explica la magíster.

De igual manera, la investigadora piensa que es importante fomentar la investigación y la práctica de estos procedimientos médicos alternativos, ya que la tasa de intervención por cesárea en Colombia es del 34 %, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que no pase del 15 %.

“En Colombia aún no existen estudios de caso en la academia. Desde mi experiencia he hecho dos intervenciones usando la moxibustión y fueron exitosas”, asegura la investigadora.

El procedimiento

El objetivo de la intervención es trabajar con el punto denominado V67, conocido en chino como zhiyin, ubicado en las esquinas de los dedos pequeños del pie.

Según los postulados de la medicina tradicional china, la mala posición fetal (cuando el niño no está ubicado con la cabeza hacia abajo) se debe a una deficiencia de la energía del riñón materno. Si se le da calor al punto V67, el elemento de agua del cuerpo se vuelve a equilibrar con el fin de revertir el problema.

“Esta intervención, que también se podría complementar con acupuntura, estimula la producción de estrógenos de la placenta, lleva cambios en la producción de prostaglandina (sustancias que regulan, entre otras cosas, la presión arterial, la coagulación y la respuesta inflamatoria alérgica) y promueve las contracciones del útero aumentando los movimientos fetales”, complementa la doctora Vargas.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co